Africa-Race_Plazaventura


Siempre que tengo que emprender un viaje a África siento algo especial. No son nervios, no es inquietud, todo lo contrario: es una sensación placentera, como la de quien está a punto de vivir una experiencia que lleva tiempo esperando con muchas ganas. Siempre es igual.

Durante los últimos días de 2014 y los primeros de este año, he tenido la oportunidad de disfrutar de un nuevo viaje a Marruecos, Mauritania y Senegal. En diciembre, la organización de la Africa Eco Race me ofreció unirme a ellos como miembro del equipo que va por delante de la carrera comprobando los tramos y haciendo las modificaciones necesarias en el rutómetro. Era una nueva forma de tomar parte en una prueba de todoterreno… y de volver a África. Acepté y enseguida volvió esa sensación de la que os hablo.

Me gustaba la idea y me apetecía mucho hacerlo. Ahora, ya de vuelta, estoy todavía más contento. Ha sido otra aventura única. He compartido más de 15 días con un gran piloto y dos extraordinarios navegantes, pero, sobre todo, con tres grandes personas. Gracias Josep Maria Servià, Fina Román y Jean-Jacques Horb, mi copi, por estos días maravillosos.

Hemos recorrido zonas anegadas de agua y barro, subido dunas enormes y atravesado pasos de gran dificultad, pero también de enorme belleza. Dormimos a la intemperie allí donde nos caía la noche, calentándonos con la poca madera que encontrábamos alrededor de nuestro improvisado campamento.

Todo ha merecido la pena. Muchos de los sitios por los que hemos pasado los conocía de mis participaciones anteriores en el Dakar y en la Africa Race, pero ahora he tenido la ocasión de disfrutarlos y valorarnos en su auténtica dimensión. Las dunas de Mauritania, el paso de Tifoujar, los pueblos que aparecen en medio de la nada, los enormes lagos secos, la interminable vía del tren que cruza Mauritania, las playas repletas de barcos de pescadores de Nouachock… y, por supuesto, las dunas del erg Chegaga y del Chebbi y el oued Draa, destino de muchos de los viajes de Plazaventura. ¡Cuántos buenos recuerdos y qué maravilla de lugares!

Pero, además de los fantásticos paisajes, disfrutamos de los retos y dificultades a los que nos enfrentábamos cada día -que no han sido pocos-, del encuentro con las gentes que aparecían de la nada, de algunas de las tradiciones de las zonas que visitamos… en definitiva, hemos vivido otra aventura.

¡Gracias compañeros de viaje por vuestra acogida y por todos los buenos momentos que hemos compartido!

Manuel Plaza

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